martes, 10 de enero de 2012

De tus ojos y las miradas

Alguna vez me dijiste que mis ojos eran bonitos. Después te retractaste y dijiste que no, que lo bonito era mi mirada, mi forma de mirar.

Yo, desde que te conocí, supe que tus ojos eran hermosos, lo pensé y lo sigo pensando, no me retracto. Porque no son verdes ni azules, sino color moreno como tu piel, porque son de un tamaño perfecto: pequeños, y aún así, mi figura cabe perfectamente cada vez que me reflejo en ellos. Porque miran como sólo tú sabes mirar; porque me miran. Porque huelen a café y a humedad de la sierra. Porque aunque pocas veces me dices cosas, con ellos me revelas todas las verdades del universo.

Todo eso por tus ojos de gato en celo, de águila, de jaguar.

( juro con la mano en mi sexo que no existe otro hombre en la tierra con unos ojos como los tuyos, que me mire como tú me ves, con esos ojos de hombre sabio y lleno de miedo, en su camino de enseñanza, de aprendizaje)


Pero ¿ qué puedo yo escribir
sobre tus ojos, si ellos
escriben, recitan, toda
la poesía del infinito?



( muchas veces he tenido ganas de arrancarte los ojos para hacerme un collar con esas dos piedras preciosas y llevarlo siempre colgando de mi pecho )




Todo eso por tus ojos, mi gran espejo.


Septiembre del 2011